Romero de Torres, un cronista gráfico con una obra profunda llega a Zaragoza

Zaragoza, 10.6.2019*.- Un cronista gráfico pero también un pintor profundo, literario y narrativo que a finales del siglo XIX y principios del XX retrató las innumerables almas que anidaban en las mujeres es lo que ofrece la nueva exposición de la Fundación Ibercaja en el Patio de la Infanta, “Julio Romero de Torres. Pintor de almas”.

El pintor cordobés (1874-1930) reflejó con sus pinceles la aristocracia y los ministros de una época, pero también mujeres de diferentes oficios a las que en muchos casos impulsó en sus carreras, dado que algunas de ellas terminaron viviendo de haber sido sus modelos habituales en diferentes obras. 

José Luis Rodrigo, director general de Fundación Ibercaja; Mercedes Valverde, directora del Museo Julio Romero de Torres de Córdoba; y Marisa Oropesa, comisaria de la exposición, han presentado esta muestra de treinta cuadros que representan las distintas feminidades que interpretó e inmortalizó Julio Romero de Torres a través de su obra. 

De hecho, en toda la exposición, que recorre la práctica totalidad de su trayectoria desde los primero patios y huertas cordobesas que pintó hasta uno de sus últimos retratos, tan solo aparece un niño en el cuadro “Señora de Taramona e hijo”. 

Todas las obras expuestas en la capital aragonesa proceden de colecciones particulares de España y Europa aunque muchas de ella deshicieron el camino de su primera venta en América y solo tres son propiedad de la Fundación Maxam. 

Julio Romero de Torres quedó definitivamente inmortalizado en el acervo popular cuando su imagen junto al cuadro “Fuensanta” apareció desde el 7 de abril de 1953 en los billetes de 100 pesetas de los que se realizaron hasta su retirada 9820 millones de copias, pero también tuvo algunas musas como Amarantina, a la que pintó en más de veinte ocasiones.

Entre las obras que se pueden contemplar también destacan el retrato de “Pastora Imperio”, “Jugando al monte”, “Retrato de niña, dedicado a Carmen Otero”, “La mantilla”, “Escopeta de caza” o “La niña de los limones”, entre otros. 

También los músicos de su época reflejaron el trabajo de Romero de Torres en 57 composiciones que se realizaron con el artista todavía vivo, lo que provocó, según Mercedes Valverde, que llegase al pueblo tanto “con las canciones como con los billetes”, lo que le hizo perfectamente reconocible. 

No obstante, también provocaron más de un equívoco como identificarlo como un artista afincado en Córdoba a pesar de que desde comienzos del siglo XX se afincó en Madrid y a su ciudad natal solo regresaba tres días para Navidad y una semana en septiembre.

Tanto Mercedes Valverde como María Oropesa y José Luis Rodrigo han resaltado la dificultad que ha entrañado reunir la treintena de cuadros para esta exposición, por lo que han agradecido la generosidad que han mostrado los coleccionistas para ceder sus obras que pocas veces se pueden ver juntas. 

Valverde ha apuntado que en esta muestra se trata de dar a conocer una nueva faceta del artista cordobés que añade a lo largo de su obra la dificultad de no fechar ninguna y del que tiene datadas más de una veintena de firmas. 

Pese al clasicismo con el se puede contemplar en la actualidad su obra, Valverde ha subrayado que fue un artista “transgresor que iba más allá del academicismo”, que pintaba cosas que en aquel momento nadie hacía. 

Una de las características de las innumerables mujeres que pintó Romero de Torres, según ha apuntado Valverde, es que “pintó a muy pocas modelos sonriendo”. 

Asimismo ha resaltado que el pintor, de una elevada talla intelectual, estuvo amparado tanto por los políticos de su época, en un momento en el que “Córdoba tenía muchos”, como por los intelectuales, desde Machado o Pérez Galdós hasta Ramón María del Valle Inclán.

La definición de dio de Julio Romero de Torres el dramaturgo gallego fue: “tuvo su calvario, como todos aquellos que anuncian una personalidad en la Religión del Arte. Sus cuadros aparecieron como algo desusado en la pintura española, superior a todo cuanto estábamos acostumbrados a ver en nuestras famélicas Exposiciones Nacionales”.

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