Psicofonías, las voces del misterio

Psicofonías, las voces del misterio

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SEVILLA 12.1.2020 / Jose Manuel García Bautista

Uno de los fenómenos paranormales que más llama la atención en el mundo del misterio es el de la grabación de las psicofonías. Un raro fenómeno por el cual, dicen, se pueden registrar las voces de personas fallecidas que nos dan su último mensaje.

Fue el experimentador Friedrich Jürgenson, documentalista sueco, el que se puede considerar pionero en esta técnica de la llamada, modernamente, como TCI o Transcomunicación Instrumental.

El documentalista se encontraba grabando sonidos de la naturaleza en la década de los 50, del pasado siglo XX.

Cuando llegó a su estudio y puso la grabación de bobina pudo escuchar extrañas voces que se ‘metían’ en la misma, él creyó que se trataba de algún intruso que, si él darse cuenta, podía haber alterado la limpieza del sonido aquella tarde, o que había usado una bobina grabada.

Todo eran dudas pero para salir de las mismas decidió salir al campo a grabar de nuevo y fue entonces cuando registró un sonido que le conmovió, que le dejó helado, era una voz femenina que le resultaba muy familiar, le decía: “Friedrich, Friedrich, mi pequeño Friedrich” y que él, rápidamente, identificó como su madre fallecida.

Si era su voz es que, de alguna forma, se estaba comunicando con él, y fue el inicio de una larga lista de experiencias en éste sentido que hizo que su nombre pasara a la Historia de los fenómenos paranormales.

A partir de ese momento fueron muchos los investigadores que se pusieron a investigar en materia de psicofonías y transcomunicación instrumental obteniendo resultados diversos y teniendo líneas de investigación muy diferentes.

En España destacaron las investigaciones de Germán de Argumosa quién se le atribuye haber grabado una de las psicofonías psicofonías más largas jamás captada.

Igualmente hizo una gran labor en éste sentido durante décadas de investigación y destacando su papel en el caso de ‘Las caras de Belmez’, en Jaén, con las famosas teleplastias que surgieron de origen y naturaleza indefinida.

Igualmente destacó Sinesio Darnell, otro de los padres de las psicofonías y su experimentación en España, al cual se le deben importantes registros en ésta materia.

Más recientemente investigadores de la talla de Pedro Amorós, José Luis Tajada o Gabriel Fernández, han impulsado, a finales del siglo XX, la experimentación psicofónica pero desde un sentido más científico y objetivo.

La moderna tecnología permite que se puedan realizar estudios más concienzudos a éste respecto y que se puedan hacer análisis más exhaustivos que determinen con mayores garantías el origen de una inclusión captada.

Habitualmente las psicofonías tienen como base de experimentación lugares que son denominados como “encantados”, lugares donde el misterio surge y se declara haber vivido en su interior experiencias que llaman la atención de otros investigadores.

Son lugares donde han tenido lugar diferentes hechos dramáticos que pueden ir desde un asesinato a una vieja leyenda de muerte. Todo ello conforma el ‘hacer’ de un lugar marcado por las voces del otro lado.
Pero… ¿Qué necesitamos para grabar una psicofonía?

Lo primero es tener grandes dosis de paciencia, la paciencia –dicen- es la madre de todas las virtudes y se tarda mucho tiempo en grabar un registro que contenga una de estas voces.

Normalmente no dejan de ser sonidos lejanos, difíciles de escuchar que más que dejar oír lo que nos transmiten hacen que intuyamos lo que dice, lo cual está sujeto a la interpretación de un oyente que puede entender una cosa y otro, a su lado, otra muy diferente.

La psicofonías no tienen un parámetro de voz como la del ser humano, suelen estar en rangos de frecuencia diferentes a los 20 0 20MHz, que es donde normalmente tenemos el margen de audición los seres humanos.

Además el sonograma (la curva acústica) de nuestra voz no se corresponde con el de una psicofonías que, a veces, es línea. Son muchos los datos que se deben revisar en una psicofonía y que van más allá de determinar “a oído” si una inclusión es una psicofonía o un sonido ‘colado’ que se califica como tal. Por ello el rigor de un estudio serio en cada caso.

Para grabar una psicofonía no es necesario un equipo sofisticado, sólo se necesita una grabadora de audio y, como se ha indicado, grandes dosis de paciencia.

Normalmente, para comenzar, se suelen hacer grabaciones abiertas, es decir: se coloca la grabadora en un lugar donde se dice que pasan hechos inexplicables y se deja grabando.

El tiempo de grabación es libre pero se prefieren espacios de 30 minutos si se elige esta modalidad pues luego hay que revisar lo grabado.

La segunda modalidad son psicofonías cerradas, es decir: se toma la grabadora y se hace una pregunta, la habitual es “¿Hay alguien aquí?” y se graba por espacio de tres minutos para detener la grabación y proceder a otras preguntas por idéntico espacio de tiempo.

Al llegar al laboratorio se debe proceder a escuchar y amplificar la grabación detectando el minuto y segundo (anotándolo) donde pudiera haber algo extraño. Si procede se limpiará a con las herramientas oportunas y se tratará de interpretar lo que en ella dice.

El paso inmediatamente posterior a la grabación de psicofonías es la grabación de imágenes del más allá, las llamadas psicoimágenes.

Es un proceso complejo mediante el cual, en una pantalla de televisión, surgen imágenes de personas que han fallecido y que se creen están en ese otro lado, habiendo hipótesis diversas sobre ellas y que, hoy por hoy, no podemos explicar a satisfacción que es un fenómeno y otro.

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