Misterios sumergidos de Japón

Misterios sumergidos de Japón

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SEVILLA 4.7.2020 / Jose Manuel García Bautista

Hablar de pirámides es sumergirnos en un mundo en el que ortodoxia y hetedoroxia parece haber separado sus caminos, mientras unos afirman la que la edad de las pirámides están acotadas e incluso su forma de construcción, los otros no dan por concluido ese capítulo y afirman que la edad de las imponentes “tumbas” podríamos llevarlas hasta el año 10000 a.C., que así parece demostrarlo su orientación a las estrellas y al denominado “Cinturón de Orión” y que incluso el desgaste u erosión en la Esfinge nos hacen pensar que su edad es mucho más temprana de lo que la Ciencia oficial nos dice…

Repartidas por el mundo se encuentran muchos de este tipo de construcciones, dicen que “no ha habido contacto entre unas culturas y otras”, como la desarrollada en Egipto con la Maya o la China y sin embargo la similitud en sus construcciones es más que evidente.

Quizás uno de los ejemplos más evidentes de la antigüedad de estas construcciones lo tenemos en la cercanía de la isla de Yonaguni. Se dicen la “Pirámide de Yonaguni” y a decir de los equipos de submarinistas y expertos que han buceado junto a ella es “una edificación piramidal magnífica, un templo bajo el mar”.

Se trata de una pirámide escalonada, tipo mastabas, de formas rectilíneas, ángulos de 90 grados, formas imposibles para la naturaleza. Pero también se han hallado restos de amplias avenidas, columnas, escalinatas… Todo un mundo y una civilización submarina frente a las costas de Japón… lo complicado llega ahora: su datación se ha remontado casi a los 10000 años a.C…¿les suena esa cifra?

Justamente cuando se datan la edad de las pirámides de Egipto… Toda una “casualidad”…¿o hay algo más?

La pirámide sumergida de Yonaguni

La pirámide de Yonaguni está sumergida a relativa poca profundidad, a 34 metros, y tiene una altura de 20 metros, casi un edificio de seis plantas. Ocupa un emplazamiento que, según los estratos geológicos, hace unos 10000 años a.C., estuvo sobre el nivel del mar. Fue descubierta en 1985 y algunos lo denominaron como “el descubrimiento arqueológico más importante del siglo, aunque rápidamente la ortodoxia afirmó, precipitadamente, que eran de origen natural… Para ellos aquella estructura desafiaba a la Ciencia.

El investigador Kihachiro Aratake, una de las personas que más concienzúdamente ha investigado estas construcciones y Masaaki Kimura, geólogo marino de la Universidad de Ryukyu en Okinawa, piensan que es de origen artificial, en concreto afirman de la imposibilidad que tiene la naturaleza para construir una mastaba egipcia o zigurats mesopotámico… El complejo más importante se encuentra cerca d ella ciudad de Naha en la isla de Okinawa. Allí existe incluso un muro con piedras grabadas, fue en el año 1996 cuando se descubrieron a 12 metros de profundidad, eran bloques cortados y encajados con perfección milimétrica, además fueron y son admiradas por muchos turistas ya que Okinawa es un destino para pasar las vacaciones por la bondad de su clima y por tener unas aguas muy claras y poco turbias que permiten ver hasta casi los 60 metros de profundidad.

Masaaki Kimura piensa que “se trata de monumentos construidos por la mano del hombre, dejados por alguna civilización desconocida de Asia. Este tipo de construcciones hubiera requerido un alto grado de desarrollo técnico, así como algún tipo de maquinaria. La antigüedad de los restos no está determinada de forma definitiva, aunque existen una serie de hipótesis. A modo de especulación se podría decir que las edificaciones podrían haber sido erigidas antes del final de la última era glacial, cuando el nivel de los mares era notablemente inferior al actual. También podrían estar bajo el agua a causa de algún movimiento tectónico producido en tiempos más modernos; no hay que olvidar que todo el archipiélago japonés se encuentra en una de las zonas del planeta de mayor actividad sísmica. Una combinación de estos dos factores también sería plausible”.

Otro geólogo, Teruaki Oshii, de la Universidad de Tokio cree que “las estructuras son, al menos parte, obra del ser humano, podría haber aprovechado algunas formaciones geológicas preexistentes para realizar los monumentos”. Su datación la ubican en torno al 8.000 a.C., la misma época de las primeras civilizaciones del valle del Indo o de Mesopotamia.

El profesor Robert Schoch, Geología de la Universidad de Boston, ha asesorado a los científicos en el estudio de estas mismas construcciones y piensa exactamente lo mismo: su antigüedad es muy superior a la aceptada por los arqueólogos al igual que sucede con la Esfinge de Giza.

Así pues tenemos un gran enigma bajo las aguas de Yonaguni y Okinawa, incluso el investigador Arbuthnot ha descubierto unos agujeros en las plataformas que podrían haber sido destinados a soportar una estructura de madera, ya desaparecido bajo el agua pero que implicaría que todo era un conjunto ritual, o ceremonial, tal vez dedicado al culto de Narai-Kanai, una deidad de milenaria tradición en Okinawa. En todo caso puede ser un centro ceremonial de una cultura desconocida que floreció en las orillas del Pacífico antes del fin de la era glacial y cuyas construcciones han pasado a la Historia y al Tiempo como las de México o Egipto.

Y nos encontramos con una última sorpresa: su orientación astronómica. A su imponente masa ciclópea de 50 metros de base por 20 metros de alta, que ya es difícil de explicar podríamos añadir su orientación astronómica. Hacía el denominado Dragón…, y ¿saben? Las Pirámides de Giza se orientan hacía Orión, el Dragón y Orión tienen muchas analogías: ambas eran las constelaciones predominantes hace 10000 años… ¿casualidad?

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