MISTERIO Sevilla

Misterios en San Isidoro del Campo

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SEVILLA 13.12.2019 / Jose Manuel García Bautista

El Monasterio de San Isidoro del Campo fue objeto de una interesante investigación oficial en la que un grupo de investigadores y aficionados del misterio penetraron -con autorización- en su interior para realizar lo que iba a ser una jornada histórica.

La investigación comenzó cuando se refirió las experiencias extrañas y fenómenos inexplicables en su interior, de voces que se manifiestan de la nada, de extrañas corrientes de aire, de sombras que pasean por el recinto y que ha sido vistas por algunos de los vigilantes de seguridad del Monasterio, de pisadas o un órgano que suena sólo.

Así se autoriza una investigación paranormal tras no pocas gestiones y meses de espera, hasta que una noche de mayo de 2015 llega la autorización para entrar e investigar en un hecho tan oportuno como histórico pues es la primera vez que se autoriza a ello y el equipo de Sevilla el elegido para realizar la misma, y la trascendencia que ello tiene.

El lugar donde nos disponíamos a desvelar sus secretos parapsicológicos es lo suficientemente grande como para ser atacado por varios equipos de investigación, desarrollamos una metodología de trabajo con esa premisa en cuanto contactamos con los demás miembros para investigar con nuestro protocolo de actuación desde los preparativos iniciales, no había nada dejado a la improvisación.

Una vez que nos abrieron las puertas del recinto nos sentimos totalmente apoyados tanto por los vigilantes del lugar como por parte de los miembros de cultura y responsables directos de aquel bello enclave, ello mismos se sirvieron a explicarnos los puntos calientes de fenomenología inexplicable y lugares idóneos para el estudio.

El órgano de iglesia situado en la parte central de la segunda capilla que funciona sólo, cuando desde hace tiempo se encuentra averiado y sin uso activo, unas sombras con forma cuasi humana que se pasean por el llamado “patio de muertos”.

En ocasiones han sido vistas por trabajadores y vigilantes dirigiéndose a varias estancias de la planta inferior, sonido de lamentos femeninos procedentes de un ala que da a un edificio exterior destinado antaño a cárcel de mujeres…

La información se nos acumulaba en nuestra cabeza mientras señalábamos en el plano de planta que teníamos todos los sitios con cruces y mentalmente hacíamos una división de las personas que estábamos en equipos, con la intención de tener la máxima extensión cubierta y poder captar así los posibles fenómenos que ocurriesen.

No fue nada sencillo, ya que uno o dos de nosotros debería estar constantemente pasándose por los lugares asignados con la máxima discreción para no alterar los experimentos que se llevaban a cabo (sobre todo los sonoros) para tener constantemente noticias de lo que pudiera suceder, contrastando así la información recibida hasta ese momento.

Cada equipo llevaba, como mínimo material, una grabadora de audio digital y una cámara de fotografía y vídeo, como sistemas más objetivos de trabajo.

Igualmente los equipos llevaban otros sistemas de apoyo más subjetivos la famosa Spirit Box, la Ovilus 3 bilingüe, o medios ultrasofisticados –técnicamente- como una cámara térmica con grabación.

Todos los equipos, 12 personas en total, ocuparon las principales salas del Monasterio y comienza una noche para el recuerdo.

Experiencias inexplicables

Cuando llevábamos tres horas en el interior del edificio comenzaron los fenómenos extraños.

Los miembros de grupo de investigación GPS, Lorenzo Cabezas y Carmen Bravo, tienen la oportunidad de escuchar claramente como el órgano de la capilla toca sólo causándoles una gran impresión pues se encontraban frente a él: “Era como si reclamara nuestra atención”.

Se registra una psicofonía clara al preguntar: “¿Quién eres?” y una voz surgir diciendo: “Juan… Guzmán”, justamente a su derecha está el túmulo de Juan Alonso Pérez de Guzmán y Afán de Ribera… Carmen se sintió desfallecer. Igualmente pasos que se acercaban a ellos o una extraña sombra en el patio.

En la sala contigua, llamada “La sala de los espejos”, se captaron orbes –sujetos a análisis- o voces femeninas que exclamaban unas palabras doloridas, tal vez en referencia a la triste forma en la que fue ejecutada Doña Urraca.

En esta misma zona se vive un momento de tensión cuando el investigador Jesús García Jiménez sufre una presión incomprensible originada por una sombra y se siente morir, quizás el zar… quizás no.

Otra zona muy activa es donde se guarda la “Biblia del Oso”, igualmente dos personas captan importantes psicofonías y la Ovilus 3 comienza a dar palabras tan significativas como: Biblia, demonio, paranormal, este, muerte, affaire y oración, entre otras.

Curiosamente, antes, se da un mensaje: “East Bible”, Sara desconocía que la “Biblia del Oso” se encuentra en la zona este del edificio ¿Casualidad?

Hubo un momento en el que parafonías y palabras en la Ovilus 3 iban sincronizadas, al unísono vía Spirit Box, ¿cómo era posible?

Paralelamente, José David Flores, Erika Rocha y Antonio Díaz, captaban en un equipo especial de escucha el llanto y los gritos de unas mujeres a la vez que ante ellos veían pasar una sombra por el patio trasero, un lugar que da, precisamente, a la antigua cárcel de mujeres que tuvo el lugar.

En el Refrectorio, Pedro Pilar y Ana Belén Garrido se estremecieron cuando tras ellos y en la oscuridad escucharon (y quedó registrado en audio) unos pasos de alguien invisible, que identificaron con el sonar de unas sandalias. Decían:

“Estábamos sentados bajo el cuadro de la última cena, observando atentamente la oscuridad por si algo cambiaba, con las grabadoras en marcha.

Apenas iluminaba la estancia el resplandor de los leds de las cámaras de seguridad y las grabadoras y un leve matiz mortecino que venía del patio, sólo perceptible cuando las pupilas están más dilatadas.

La puerta de la estancia, que se extendía rectangular y alargada ante nosotros, se encontraba hacia la mitad de la misma, en el lado izquierdo, dando acceso al Patio de los Muertos.

Cuando llevábamos casi cinco minutos a oscuras, escuchamos unos pasos que venían del claustro que rodeaba el patio e, instantes después, avanzaron desde la puerta hacia nosotros, resonando con eco en toda la sala, acercándose de forma enérgica, decidida, con esa ligera cadencia de arrastre tan típica de unas sandalias.

Los pasos pararon a un metro escaso de donde estábamos sentados. La oscuridad se hizo más densa, más opaca, si es posible que así sea.

No me cabía duda de que había alguien ante nosotros y me sentí como si alguien con una inmensa autoridad fuese a darme una reprimenda, para nada agresiva pero sí firme (soy consciente de que es una percepción totalmente personal).

Por unos instantes casi contuve la respiración, temiendo hacer cualquier ruido que alterase la grabación, mis ojos se abrieron como platos, el pulso se me aceleró.

Apenas unos segundos que me parecieron eternos. Y de pronto, como si hubiese “cambiado de opinión”, los pasos reanudaron su marcha y se fueron alejando de nosotros hasta que desaparecieron por el mismo lugar que habían venido.

Como si reaccionase tardíamente, Pedro encendió su linterna y alumbró la sala. No había nadie”.

En las cámaras instaladas no se ve a nadie entrar pero si se recoge el momento de esas pisadas. ¿Qué o quién fue? “Es una realidad de otro mundo” nos decía un vigilante.

Igualmente nuestros dos compañeros pudieron captar otras interesantes psicofonías con un mensaje inquietante: “tumba”, en clara referencia a bajar a una zona donde yacen cuerpos y también con relación directa a la cárcel de mujeres.

Otros dos compañeros grabaron, usando su cámara térmica, cómo una espectral figura que se asomaba hacia el patio interior, Patio de los Muertos, desde la planta superior del edificio.

La conclusión que sacó el psicólogo Jesús García era demoledora: “todos los que allí nos encontrábamos éramos observados por entidades no visibles, no terrenales, no pertenecientes a este mundo”.

En ocasiones, cuando se acomete una investigación paranormal, no se sabe exactamente a lo que se va a enfrentar.

Hay muchos testimonios de testigos de hechos inexplicables pero jamás se sabe si el día (o la noche) elegida para las investigaciones paranormales será un día tranquilo o si, por el contrario, gozará de la necesaria agitación paranormal como para poder concluir algo definitorio sobre un determinado lugar objeto de análisis.

Atrás quedó el Monasterio de San Isidoro del Campo pero la investigación prosigue, noche tras noche, y las sorpresas son cada vez más abundantes en un lugar tan mágico como encantado.

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