Los fantasmas del Angostillo de San Andrés

Los fantasmas del Angostillo de San Andrés

Virginia López, 21 Enero.- Una de las calles más sombrías y donde más seres extraños se paseaban entre sombras en Sevilla, era el trocito de calle que quedaba entre la Iglesia de San Andrés y el Convento del Pozo Santo.

Entre ambos muros, la estrechez y el retorcimiento de la calle, dejaba
poco espacio para el tránsito.

Dos o tres casas viejas y ruinosas junto con un caserón deshabitado desde que la Inquisición apresó a sus moradores eran las únicas construcciones que había además de los dos edificios religiosos.

Y pese a haber un retablo público con una Inmaculada junto a la que ardía una triste lamparilla de aceite, seres extraños de todo tipo no se amilanaban y campaban a sus anchas por una calle que todos evitaban de noche.

Duendes malévolos, diablos que robaban las almas, pálidos espectros con
luces fosforescentes saliendo de sus cuencas orbitales, historias
terroríficas que circulaban contando las desdichas de aquellos infelices
que se habían cruzados con tales seres acabando apaleados o muertos tras
haber sido abordados con engaños o asaltándoles para robar.

El más famoso duende del lugar, era Martinito.

Todos coincidían en resaltar su pequeñez excesiva y la habilidad de sus engaños y travesuras.

Era aficionado a engañar a las doncellas del lugar que acababan secuestradas en un cuartucho bajo tierra de donde salían, de una en una, para entregarlas a caballeros.

No pocos amaneceres vieron cuerpos caídos bajo ese mismo retablo que
había presenciado garrotazos, cuchilladas y toda clase de riñas entre
pícaros de Sevilla.

Y todos se preguntaban quiénes eran aquellos que cada noche al sonar el
toque de queda se reunían en una de las casuchas para salir en silencio
al sonar el alba.

Caballeros embozados que mantenían reuniones secretas que tenían lugar cada domingo.

Por más conjeturas que se hiciera en Sevilla, nadie supo nada con certeza hasta que una noche, un individuo se dejó llevar por la curiosidad y quiso permanecer una noche junto a la casa.

Escondido entre las sombras, vio llegar al misterioso grupo y al rato en medio de la silenciosa noche escuchó ruidos y lo que parecían sollozos femeninos entrecortados.

Cuando quiso verlo todo, se vio de repente rodeado por un grupo de hombres que le maniataron, amordazaron y le vendaron los ojos sacándolo del Angostillo de San Andrés.

El hombre perdió el conocimiento de puro terror y cuando volvió en sí se
encontró en medio del Campo de los Mártires (hoy calle Juan Antonio
Cavestany) en un estado de idiotismo que acompañó al infeliz el resto de
su existencia.

Hoy día, ese trocito de calle aún se llama Angostillo aunque la apertura
de la Plaza lo hace más luminoso y ya no se cuentan historias espeluznantes como antaño.

Como curiosidad en Sevilla tenemos una Plaza de Santa Marta y una plaza
de Fernando de Herrera que nadie conoce y que todos renombran como Plaza de Santa Marta.

O Plaza de San Andrés, que existe pero no está en la delantera sino en la trasera de la iglesia homónima.

El espacio abierto frente a la calle Orfila se llama Plaza de Fernando de Herrera pero está formada por dos calles: Daoiz y Angostillo.

Y la iglesia de San Andrés está a la vera de la Capilla de San Andrés.

¿Puede haber 2 calles llamadas con el mismo nombre?.

Antes sí ocurría y puede pensarse que eso ya no se permite pero en Sevilla tenemos dos calles llamadas Vírgenes y dos calles llamadas San Diego.

¡Las cosas de Sevilla!

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

ASESÓRATE EN: https://www.isbylex.com/

https://www.isbylex.com/

ÓYENOS EN: http://www.eliteradiosevilla.es/

http://www.eliteradiosevilla.es/

SÍGUENOS EN NUESTRO CANAL DE YOUTUBE:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *