Los españoles reacios a relacionarse con quienes tienen simpatías políticas distintas

Los españoles reacios a relacionarse con quienes tienen simpatías políticas distintas

11 de julio de 2019.-Según un estudio participado por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Junta de Andalucía, la mayoría de las personas prefieren no tener mucha relación con aquellos que tienen simpatías políticas distintas a las suyas.

Según este estudio, una proporción sustancial de españoles son declaradamente “hostiles” hacia aquellos que no tienen sus mismas preferencias políticas.

Puede afirmarse que el partidismo de la vida política cala en la vida cotidiana y fomenta la discriminación por simpatías políticas. Y es así, en parte porque la gente no tiene conciencia de los efectos de la misma y también porque no existen normas explícitas que amonesten este tipo de conducta.

La investigación prueba la hipótesis de que las creencias morales cotidianas son utilizadas de modo “tribalista” para delimitar cuál es nuestro grupo y con qué individuos no queremos juntarnos.

La encuesta realizada a los participantes del estudio incluía preguntas sobre cuánto se identificaban con los principales partidos políticos, así como bloques de preguntas sobre diferentes asuntos de la agenda pública: la desigualdad, el respeto a los símbolos nacionales o los derechos de las personas migrantes.

También incluía una serie de preguntas sobre si les gustaría más tener como vecino, como profesor de sus hijos, como esposo de un familiar o como jefe en su trabajo, a alguien que fuera de su misma ideología política.

Según los resultados, aquellos que son más extremos en sus opiniones morales suelen discriminar más a aquellos que tienen simpatías políticas distintas.

Este “absolutismo moral”, como lo definen los autores, produce que una mayoría de la población asuma que en materia de desacuerdos morales o políticos sólo una de las partes puede tener la razón.

El estudio también apunta que no existe una apreciación real de la entidad de dichos desacuerdos o la realidad de esas diferencias.

Por ejemplo, en asuntos como la desigualdad o la lealtad al país, los simpatizantes de izquierdas perciben que los simpatizantes de derechas son menos sensibles al tema de la desigualdad de lo que realmente son; y los simpatizantes de derechas imaginan que los simpatizantes de izquierdas son menos sensibles al tema de la lealtad al país de lo que realmente son”.

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Maria Serrano

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