La magia de las velas

La magia de las velas

SEVILLA 11.1.2020 / Jose Manuel García Bautista

¿Cuántas veces, de pequeños, no nos hemos asombrado con los trucos de magia que realiza un mago? Desde desapariciones de palomas hasta la desaparición de personas, “cortar” a alguien y separar sus miembros para volverlos a unir y que sufra daños, levitaciones imposibles, enormes juegos de cartas y muchos más es para lo que da el mundo de la magia.

Lo mágico siempre ha cautivado al ser humano y desde la más remota antigüedad se ha invocado a la magia para estar en contacto con lo superior o explicar lo inexplicable, por paradójico que parezca.

Todo lo que parecía inexplicable debía ser de un carácter divino, mágico, casi creado por los dioses y siempre ha estado presente en los pueblos de todo el mundo. Así la magia, con sus extraordinarios efectos lograba satisfacer las preguntas que tenía el ser humano.

Dentro de la magia podemos identificar diferentes variantes, entre ella estaría la magia blanca que tendría un carácter benefactor, positivo para el ser humano, enriquecedor, que sirve como elemento de ayuda al hombre y aquel que solicita de ella teniendo como intermediario a un mago blanco, este tipo de magia estaría apoyado por los ángeles y seres buenos.

En la parte contraria estaría la magia negra, la siempre temida magia negra, en la que se utilizan rituales en la que se invocan a las fuerzas del mal, a los demonios, teniendo como objetivo hacer el mal, perjudicar a las personas, causar daño y destruir al ser humano objeto del ritual.

Dentro de esa búsqueda de la magia natural, canalizada, creada, el ser humano ha explorado diferentes formas, desde la que puede proporcionar el “viaje” de determinadas sustancias alucinógenas –principalmente hongos- al chamán hasta las manifestaciones divinas que puede surgir de una llama, en muchas ocasiones calificadas como “la llama de la vida”.

Estas llamas son susceptibles de ser encontradas desde una fogata, con la lectura del fuego, hasta en la que da una simple vela, tan efímera como frágil pero que lo llena todo de luz, es como una especie de puerta hacia la Iluminación.

Las velas tienen un origen ancestral, como elemento de iluminación tuvo una gran importancia en muchas culturas y épocas pasadas (antes de la invención y uso de la electricidad), además las velas pueden eliminar los malos olores creando un ambiente casi mágico.

Las velas también tienen un significado lleno de simbolismos, en las iglesias y religiones es el símbolo de la Paz, del Amor, de la Luz y que conducen a la divinidad.

Pero además las velas tienen un empleo insospechado, un uso que pocos imaginarían ya que es un método de protección y suerte en función del color de la cera que consuma, a un color determinado un efecto determinado.

Cada color conducen a un objetivo, desde la salud, el amor, el trabajo, la suerte y otros muchos. Así sólo hay que conocer las claves de sus colores para saber qué tipo, que color, de cera debemos quemas para que tenga el efecto deseado.

Vela de color blanca: es el símbolo de la pureza, de la armonía, de la paz, el sosiego, del hogar. Este tipo de vela, de color blanco, refuerza todo lo que sea el desarrollo de la imaginación; protege a la persona cuando se hace un viaje que no sea largo y en los que se hacen por el mar; ampara la intuición y la potencia y es un elemento que sirve de escudo para los niños.

Vela de color amarilla: es el símbolo de lo sagrado, el color de la santidad. Además simboliza el comercio, el razonamiento y todo lo que implica un planteamiento desde la lógica. Si se desea que las transacciones comerciales funcionen y vayan como se desea este es el color que hay que utilizar, es la vela de la comunicación.

Vela de color naranja: protege la salud, también conduce a lograr la prosperidad económica y a la familia, incentiva todo lo que sea creativo así como a las actividades que tienen relación con el arte.

Vela de color rojo: está íntimamente unida a la sexualidad, a la feminidad o a la masculinidad del ser humano, también es símbolo de la juventud y es una impulsora del logro de nuestros objetivos. La vela de color rojo protege de los accidentes, de las operaciones quirúrgicas, las intoxicaciones y los venenos.

Vela de color rosa o celeste: ambos colores están unidos al aspecto más emotivo de la persona, simbolizan las uniones y las reconciliaciones: el amor y el desamor, las pasiones humanas. Ambos colores en las velas representan el gusto por la vida, lo positivo, la felicidad y la alegría, además son impulsoras de la belleza y la armonía.

Vela de color púrpura: simboliza el lado espiritual de la persona, el sacrificio, la voluntad, los estudios superiores y a los profesionales de estas artes adivinatorias y de protección.

Velas de color verde (oscura): está en sintonía con la realidad del mundo en el que vivimos, representa y simboliza la solidez, la estabilidad, la constancia, la fidelidad, la perseverancia, la longevidad, la sabiduría y la responsabilidad.

Las velas, así, ayudarían a la persona a, en función de color, lograr un efecto positivo, se trata de un tipo de magia blanca benefactora que, independientemente de otras connotaciones, dotan de una gran belleza todo aquello que rodea y adorna. Además las velas también pueden implicar un sistema adivinatorio, un sistema para saber nuestro futuro.

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Jose Manuel Garcia Bautista

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