La leyenda del caimán de la Fuensanta en Córdoba

La leyenda del caimán de la Fuensanta en Córdoba

SEVILLA 18.11.2019 / Jose Manuel García Bautista

Suelen ser los exvotos elementos sorprendentes e inquietantes, agradecimientos por favores divinos recibidos que, incomprensiblemente para la medicina, finalizan con la sanación del paciente, prodigios maravillosos que carecen de toda explicación y fundamento pero que, sin embargo, para los afortunados son incuestionables.

En el Santuario de la Fuensanta, en Córdoba, del siglo XV, nos encontramos un extraño exvoto. Su historia comienza en 1420 cuando se produjo una aparición mariana en el arroyo de las Piedras.

Fue un campesino, Gonzalo García, quién fue testigo de lo imposible y fue a él quién la Virgen le indicó de los poderes milagrosos de una fuente de agua que manaba de las raíces de una higuera.

Gonzalo llenó un recipiente de aquella agua milagrosa y la dio a beber a su mujer e hija que se encontraban enfermas sanado de forma inesperada. Así el lugar comenzó a ser centro de peregrinación para otros enfermos de la zona.

Casi veinte años después un ermitaño recibió una revelación en forma de visión, tras ella tomó un hacha y se dirigió a la higuera cortando un trozo de ella, en su interior encontró una imagen de barro de la Virgen María con el Niño Jesús.

Este suceso no hizo más que incrementar la ya justificada fama del lugar hasta que culminó con la construcción de una iglesia junto a la misma. En el pozo se practicó un brocal que evitaría caída y se aseguraría la extracción de agua de forma cómoda.

La esposa del rey Alfonso V de Aragón colaboró para que se ampliara, la reina María era muy devota y la historia milagrosa del lugar la conmovió, quizás porque ella misma sanó al beber de aquella agua. Igualmente se construyó un hospital para necesitados.

Sin embargo destaca un exvoto especial, casi entre la leyenda y la realidad. Se cuenta que debido a la subida del nivel del río Guadalquivir a su paso por Córdoba la fuerte corriente arrastró a un caimán, hecho sorprendente y extraño pues no es un animal autóctono de Andalucía ni de España.

El caimán atacaba con crudeza a todo aquel que cruzaba el río por su territorio y no fueron pocos los que quisieron terminar con la vida de aquel imprevisto depredador.

Así nadie pudo acabar con él hasta que surgió la figura de un joven discapacitado que se enfrentó al animal sólo armado de su muleta.

El chico rezó tres veces a la Virgen maría y el animal quedó con la boca abierta, en ese momento clavó la muleta en las fauces del mismo.

Como agradecimiento se disecó y se llevó al santuario donde se comenzaría a exponer de forma permanente.

Durante la festividad de Nuestra Señora de la Fuensanta, co-patrona de Córdoba, se visita este particular, sorprendente y milagroso exvoto.

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Jose Manuel Garcia Bautista

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