La leyenda de la cabeza del Rey Don Pedro

La leyenda de la cabeza del Rey Don Pedro

SEVILLA 7.10.2019 / Jose Manuel García Bautista

Cuenta una leyenda que en tiempos del rey Pedro I “el Cruel” -o “el justiciero”- sucedió un hecho en Sevilla que por siempre sería recordado.

Enemigos tenía en el reino por doquier y una noche, mientras caminaba en solitario por el centro de la ciudad, fue a toparse con el hijo del Conde de Niebla, rival directo y bastión de apoyo del hermano bastardo del rey.

Ambos desenfundaron sus espadas y comenzó un duelo a muerte el rey y el de la Casa de los Guzmanes, Pedro I era un hábil espadachín y el joven pudo poco hacer. La lucha acabó pronto tiñendo de sangre aquel lugar.

Parecía que nadie había visto el duelo pero una anciana no perdió detalle desde una ventana próxima, un descuido hizo que se le cayera un candil viendo la cara de su enemigo y, por ende, siendo descubierta.

Al descubrirse la muerte del joven los Guzmanes pidieron justicia, se pidió la ayuda de la ciudadanía que pudiera saber algo, la anciana sabía que no podía delatar al rey.

Pero el monarca sabía que había un testigo y que ningún crimen en Sevilla quedaba impune, por lo que pidió que la mujer fuera a palacio.

Allí se le preguntó por el autor del crimen, la mujer no podía dar el nombre del rey por lo que lo colocó frente a un espejo y le mostró el rostro de Don Pedro: “Aquí tenéis al asesino”.

La astucia de la anciana le salvó la vida y Don Pedro cumplió con su palabra de poner la cabeza del criminal en la calle donde se produjo la muerte del joven.

Así se introdujo un busto suyo en una caja de madera y se colocó, dentro de la caja, en una hornacina en ese mismo lugar, bajo la condición de que no se abriera hasta su muerte.

En la actualidad puede contemplarse el busto en la calle Cabeza del Rey Don Pedro. Frente está la calle Candilejo, por el candil con que se alumbraba la testigo que reconoció al rey, y que puede verse como cuelga desde una ventana cercana.

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Jose Manuel Garcia Bautista

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