La escritura automática

La escritura automática

SEVILLA 12.1.2020 / Jose Manuel García Bautista

El ser humano, desde la más remota noche de los tiempos, se ha afanado por contactar con las personas fallecidas, con sus seres queridos que ya dejaron esta vida.

Las formas fueron muy diferentes, desde entrar en trances en el que se sumergía una “pita” en los oráculos, el más famoso el de Delfos en Gracia, hasta la catoptromancia –ver el futuro en los espejos- pasando por otros sistemas y desembocando en el más popular: el espiritismo.

El espiritismo que tantos adeptos ganó a mitad del siglo XIX generando una corriente en todo el mundo y en la que destacaron notables médium e, incluso, el padre del espiritismo moderno: Alan Kardec.

Otro de los sistemas utilizados por los contactistas –y ya no sólo del más allá, del mundo de los muertos sino de otros campos de misterio- es el llamado de la “escritura automática” por el que se podrían transcribir mensajes de un supuesto más allá, de otros mundos.

La escritura automática se produce cuando una persona entra en una especie de trance en el cual, bolígrafo en mano y papel blanco por delante, comienza a escribir palabras más o menos coherentes, la grafía difiere radicalmente del que la persona tiene en su vida normal, es como si algo la hubiera poseído y esas letras fueran dictadas por un “ente” del más allá.

El médium, o canalizador, en estado de trance no domina sus actos, no domina sus acciones, y escribe sin tener constancia de lo que hace o de lo que pone. Al dejar la mente en blanco –que no es fácil- se entra en “sintonía” con esos otros mundos y una fuerza inexplicable de encarga de dominar al médium creando el mensaje sobre el papel.

Uno de los personajes que más destacó en el terreno de la escritura automática fue Pierre Monnier, desde el otro lado, quien se comunicaría con su tras fallecer el 8 de enero de 1915 en el frente de Argone, en la Primera Guerra Mundial, sólo tenía 23 años y sus padres se vieron sumidos en la desesperación con aquella mala noticia.

Pero, a veces, la esperanza es lo último que se pierde y la madre quiso contactar con él en el más allá, así fue como la mujer escuchó, un día, la voz de su hijo que la llamaba, era una especie de parafonía. Emocionada dijo: “¿Eres tú, Pierre?” y como respuesta tuvo: “claro que sí, mamá, estoy vivo”.

Aquello no tenía sentido, tenían la comunicación del Ejército Francés indicando el fallecimiento… ¿Quién le estaba hablando?

El 15 de agosto de 1918 el fallecido entra nuevamente en contacto con la señora Monnier y le dice: “No pienses en nada y escribe”, comenzó la carrera del contacto en la llamada escritura automática.

La señora Monnier estuvo en comunicación con lo que creía –y tal vez lo fuera- su hijo fallecido durante la friolera de 19 años dando origen a una amplia relación que se plasmó en siete tomos con más de tres mil páginas en total.

Uno de los grupos españoles que más experiencia tiene en el campo de la escritura automática es el Grupo Hepta que creara el padre José María Pilón y que pese al fallecimiento de éste siguió con su actividad en pro de descubrir el misterio de los fenómenos paranormales con Paloma Navarrete o Sol Blanco Soler, una de esas investigaciones la realizaron en la llamada “casa dormida en el tiempo” en plena sierra de Madrid.

La casa llevaba abandonada décadas, desde pasada la Guerra Civil, tenía dos plantas pero aún conservaba algunos muebles que denotaban el inexorable paso del tiempo.

El polvo era la tónica dominante en los enseres de la casa y hasta en un viejo piano. Había retratos de la familia, en raído blanco y negro amarilleado ya.

En su investigación se encontraba la médium Rosa y el investigador Rafael Goded; la médium comenzó a hacer una sesión de escritura automática que tendría resultados sorprendentes y todo comenzó con una sencilla pregunta:

-¿Quién eres?

-Soy el dueño de esta casa, no juguéis con mis cosas, son mías. Debéis marcharos porque jamás nadie ha pisado estos pasillos si no son mis hijos y mi familia. Te acordarás de mí si no sales de la casa. Aquí no puedes entrar y hacer investigaciones si yo no lo quiero.

-¿Por qué estás aquí?

-Qué pregunta tan tonta. Estoy aquí porque esta es mi casa y si estoy en mi casa no necesito nada.

-¿Sabes que estás muerto?

-Sí lo se. Y soy feliz. Aquí viven los míos y los veo. Estoy muerto pero vivo porque te veo perfectamente.

-¿Cómo te llamas?

-No me acuerdo bien, pero mi nombre está en una placa. Estoy muy orgulloso de lo que soy y de lo que fui. Soy el dueño de esta casa, pero el pueblo existe gracias a mí.

-¿Por qué tu familia no habita la casa?

-Tú no vivirás en ella tampoco. Es mi casa y no lo permitiría nunca. La casa es buena pero no son buenos los que la han heredado. Para mí es como si no fueran de la familia, y si crees que miento, investiga. Ellos no merecen pisar donde mi mujer.

El Grupo Hepta se disculpó por estar en aquel lugar, por “Profanar” su casa, parece que tras los fenómenos vividos se ocultaba una mala relación familiar donde se trató de forma incorrecta a la viuda, la vida misma que desde el más allá nos recuerda las banalidades de este mundo.

TAMBIÉN PUEDE INTERESARTE: ¿Sabes que es el Feng Shui?

error0

Jose Manuel Garcia Bautista

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *