Esoterismo en el Vaticano

Esoterismo en el Vaticano

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SEVILLA 12.1.2020 / Jose Manuel García Bautista

El Vaticano parece el lugar menos indicado para que penetren en su interior y en su jerarquía órdenes secretas de corte esotérica y, mucho menos, satanistas.

Parece que no es una relación correcta la que ambas opciones presentan ante la Iglesia católica dada la eterna lucha entre el bien y el mal, el cielo y en infierno, Dios y Satanás.

Hay órdenes que están muy próximas a la masonería que simpatizan, peligrosamente, con el satanismo, parece que son dos conceptos antagónicos pero, sin embargo, hay puntos, en la dualidad bien y mal donde los expertos afirman que puede haber convergencia y de ahí ese inusitado interés.

Así una de las organizaciones u órdenes más popularizadas en los últimos años que estarían ya instalados dentro del Vaticano sería los Illuminatis.

Los Illuminatis serían una orden que fundó en el siglo XVIII Adam Weishaupt, concretamente el 1 de mayo de 1776 en Baviera (Alemania). Aunque los propósitos de la orden era absolutamente diferente siempre ambicionó el poder y tener bajo su manto a importantes, e influyentes, personajes de la época.

Uno de los centros de poder que más llamaba la atención en aquella Alemania del siglo XVIII era la Iglesia, era un ambicionado deseo el poder infiltrar miembros de los Illumitais en su interior e influenciar sobre las decisiones a tomar así como beneficiar los propósitos de la misma orden.

Quizás, en estos últimos años, ha tomado una mayor relevancia debido a libros y películas como “El Código da Vinci” de Dan Brown donde, de forma exagerada, ponía de manifiesto todo ello.

La orden además tuvo ramificaciones que no tienen que estar relacionadas entre sí ni a la matriz, prueba de ello son las numerosas órdenes que han surgido en los últimos años con la denominación “Illuminati”.

En Estados Unidos surge una de ellas que tenía como objetivo infiltrarse dentro de la Santa Sede. Piers Compton, ex editor de la publicación “The Universe”, de carácter católico, realizó un interesante trabajo en el que trataba de buscar los orígenes y raíces del interés de los Illuminatis en el Vaticano.

Como ejemplo de ello sólo cito que en determinados personajes dentro de la Curia se utilicen símbolos de la orden como el símbolo de los mismos dentro de un triángulo o que determinada simbología se pueda apreciar en los sellos del Vaticano de 1978, uno de los señalados era el papa Juan XXIII que utilizaba el símbolo en cuestión dentro de su cruz personal, ¿casualidad?

Otra orden interesada, en extremo, de penetrar en el Vaticano es la Ordo Templi Orientis, OTO, que fue fundada por K, Kellner y T. Reuss, dos fracmasones de una posición muy alta dentro de la orden que a principios del siglo XX centró su interés en colocar a sus miembros dentro de la jerarquía de la Iglesia.

Entre órdenes secretas se difundió la información de la infiltración de miembros de órdenes contrarias en el seno del papado, y ello creo disputas, celos y ambiciones de poder.

Además también trataban de captar para la causa de la OTO a cargos de la Iglesia que fueran simpatizantes de sus ideales y que pudieran servir a sus propósitos, y es que en la Iglesia de antaño todo tenía su precio: desde la lealtad hasta la fe.

Un ejemplo de todo ello lo encarna el aspirante al trono de Pedro al morir el papa León XIII, se trataba de un peso pesado dentro del Vaticano, era el cardenal decimonónico Mariano Rompalla que fuera secretario de Estado del Vaticano durante el referido papado.

Al fallecer León XIII se postuló como aspirante a la vacante pero fue el emperador José de Habsburgo el que vetó que pudiera acceder al mismo al tener información que lo vinculaban con la OTO, sea como fuere al morir el cardenal se hallaron documentos que, efectivamente, lo relacionaban con la OTO y los templarios orientales, así como de sus aspiraciones de poder que casi fructifican obteniendo el puesto más alto de la jerarquía religiosa.

Pero… ¿Dónde encajan los satanistas y luciferinos en el Vaticano? Un libro que hizo tambalearse a algunos altos cargos de la Iglesia se titulaba “El Vaticano contra Dios”, estaba firmado por un grupo de anónimos informadores –metidos a escritores- que se hacían llamar “Los Milenarios” y en sus páginas se narra como un religioso perteneciente a una orden satánica habría asistido en el Vaticano a una misa negra.

El grado de verosimilitud es el que se le quiera otorgar a este anónimo grupo de informadores. De aquel suceso quedó esta confesión: “Padre, pertenezco a una secta satánica, en la que desempeñó un papel importante. He arrastrado a muchos a ella…

He llegado a convencer a muchas personas a asistir a misas negras y a otros ritos satánicos. Sin embargo, el otro día fui yo el invitado a una misa negra en un lugar donde yo jamás hubiera imaginado que se pudiese celebrar semejante rito…”

En torno a ello el sacerdote, y exorcista, Gabriele Amorth decía: ““En el Vaticano, hay sectas satánicas. No se ven. Pero están allí. El diablo está en Fátima, actúa en Lourdes, en todas partes.

Y ciertamente en el Vaticano, el centro de la Cristiandad”. Muchos son los intereses que despierta el Vaticano, demasiados, pero cuando se pregunta a los grupos implicados sobre las razones del mismo siempre indican lo mismo: “es mayor el beneficio que el riego, merece la pena”.

Llegará un día en el que al trono de Pedro llegará un masón, un Illuminati, un miembro del Opus Dei y, tal vez, un satanista,.. Será el fin del papado.

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