¿Es segura el agua que bebemos?

¿Es segura el agua que bebemos?

SEVILLA 11.9.2019 / Jose Manuel García Bautista

Es un gesto instintivo que hacemos casi sin darnos cuenta: ir al grifo y echarnos un vaso de agua.

Bebes es básico para toda especie viva pero… ¿Qué tiene el agua que bebemos?

Dicen los expertos -y la leyenda urbana- que lo ideal es beber entre 1 y 2 litros de agua al día, eso mantiene ese 72% de “agua” de nuestro cuerpo en constante regeneración.

Pero si sometemos a examen el agua que bebemos… ¿Qué nos encontraríamos?

Se recomienda tomar entre 1,5 y 2 litros de agua cada día. Pero, ¿sabes qué otros componentes lleva el agua del grifo que bebes habitualmente?

Cuando se abre el grifo de casa el agua que sale de las tuberías es válida para el consumo humano, esta trata y potabilizada -del pantano no sirve el consumo directo-.

Que está tratada no quiere decir que sea pura, no lo es, tiene una serie de componentes que es bueno conocer:

Cloro: se desinfecta con cloro, eso mata a gérmenes, bacterias, parásitos o virus, que derivan en enfermedades.

En el grado justo es inofensivo pero contiene compuestos tóxicos como los trihalometanos (THM), en demasía es peligroso para la salud.

Plomo: derivado de las tuberías viejas de los edificios -sustituidas por cobre o PVC-, es muy tóxico y nocivo.

Metales pesados como cobre, zinc, hierro, flúor e incluso arsénico. En las plantas potabilizadoras se miden estos niveles.

Polonio: se trata de una sustancia que es radiactiva y que suele estar presente, de forma natural, en el agua, el suelo y la atmósfera.

Un estudio de la Universidad de Sevilla y del Centro Nacional de Aceleradores sobre 32 marcas de agua mineral, detectó concentraciones 100 veces superiores al que había en el agua del grifo. En todos los casos en valores que no implican un riesgo para la salud.

Estos valores no implican riesgo para la salud pero es significativo.

Pesticidas y fertilizantes: deriva de la agricultura y llega a ríos y lagos.

Medicamentos: llegan a las alcantarillas, lagos, pantanos o ríos y hay trazas de anticonceptivos o antibióticos, pero concentraciones son muy bajas.

Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en 2013 no había demasiada distancia entre el agua del grifo y las embotelladas.

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Jose Manuel Garcia Bautista

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