El secreto de Puma Punku

El secreto de Puma Punku

SEVILLA 12.1.2020 / Jose Manuel García Bautista

En pleno altiplano de Bolivia se encuentran las ruinas de la ciudad de Tiahuanaco, una misteriosa ciudad que tuvo un alto grado de desarrollo y que nos dejó un ejemplo enigmático en la Puerta del Sol, que aún en la actualidad llama la atención de todos cuantos quieren resolver el misterio de su construcción.

Tiahuanaco se descubrió a principios del siglo XX y fue la confirmación que en aquel lugar habitó una cultura muy evolucionada para su época de cuyos integrantes, pobladores, aún se desconocen muchos detalles.

Fue el ingeniero alemán Arthur Posnansky quien dedicó buena parte de su vida a la investigación de esas ruinas, la murallas que antaño debieron rodear a la ciudad –los vestigios que quedan en pie- debieron ser de dimensiones colosales y permitió al investigador a calcular el tamaño de la misma y la población –número de habitantes- que contuvo.

Un recinto llamó la atención especialmente, era el de Kalasasaya que en idioma aymara se traduce como “piedras erguidas”, pero hay un dato aún más desconcertante pues se afirma que en el lugar, en función de la disposición de las piedras, debió de existir allí un observatorio astronómico.

Se trataba de un observatorio que permitía a aquel antiguo pueblo calcular diferentes movimientos y posiciones así como las estaciones o los solsticios.

Ello demostraría que los astrónomos de este pueblo poseía un gran concepto matemático y de otras disciplinas relacionadas.

El arquitecto alemán Edmund Kiss coincidía con las apreciaciones de Arthur Posnansky y resolvieron calcular la edad que tenía aquel recinto en función de la orientación y altura de la presunta pirámide.

La cifra a la que llegaron en esta particular datación fue impresionante: 15.000 a.C. Y las dudas surgieron: ¿Quién en esa etapa del hombre de las cavernas se atrevería a construir una pirámide con el grado de conocimientos y sofisticación que ello implica?

La datación fue acogida con un gran escepticismo por la comunidad científica que se apresuró a poner en duda la misma ya que además suponía poner en jaque toda la Historia conocida.

Hasta el año 1920 no se produjo otro intento de estudiar a fondo las ruinas. Curiosamente hubo investigadores que encontraron acertada la datación mientras que Posnansky rectificó y redujo la misma en casi cinco milenios dejándola en el 10.500 a.C. Una fecha con mucha historia en la Historia de la Humanidad.

La última datación ubica la construcción de la pirámide entre los años 10.150 y 4.050 a.C. Otras pruebas demuestran, más científicamente que mínimo estaría ubicada en el 1.580 a.C. aunque en el recinto había diferentes fases de construcción y no todo coincidiría con esa fecha.

Las ruinas de Puma Punku se encuentran a una distancia de varios cientos de metros de ahí, en ellas hay bloque de piedra tallada de hasta 1.000 toneladas de peso y que se identifican con restos de edificios.

Las piedras tienen la característica de estar talladas de forma precisa y encajar milimétricamente en otras, como si fuera una especie de puzzle en el que cada pieza, cada ladrillo, engarza a la perfección en el otro.

Además incluye un sistema curioso para unir las mismas: mediante grapas metálicas que “cosen” la estructura.

No se sabe la razón por la que Puma Punku o Tiahuanaco fueron destruidos y quedaron abandonados, parece demostrarse que ambos recintos no pertenecen a la misma época y que habrían tenido una evolución separada en el tiempo.

Se especula que, tal vez, la causa que acabó con Puma Punku pudo haber sido un terremoto del que, dada su proximidad, también pudo resultar afectada Tiahuanaco.

No obstante hay una corriente de opinión que indica que la primera ciudad es más antigua que Tiahuanaco y otro enigma surge: los indios no conocían la escritura ni el metal y ello deriva en que no se sabe de dónde salen esas grapas que mantienen unidas las estructuras pétreas o la talla tan precisa de las piedras.

La Puerta del Sol de Tiahuanaco se talló partiendo de un solo bloque de piedra, no se corresponde con el estilo de bloque apilados de Puma Punku, está ricamente adornado con relieves y grabados que están concentrados en la parte transversal del vano de la puerta.

Lo que más llama la atención es el relieve central que representa a una figura que tienen dos cetros en forma de lanza y serpiente así como un tremendo séquito de 48 figuras aladas que no se sabe bien que quería representar, 32 de ellas tienen rostros humanos y 16 cabeza de cóndor, posiblemente la central es la que se identifica con el dios Viracocha.

En la Puerta del Sol se da un curioso efecto, es el que se origina en primavera cuando el Sol aparece justo por el centro de la puerta; si la persona que observa éste fenómeno observa detenidamente comprobará el curioso efecto solar.

Hay una teoría por la cual se cree que las 48 figuras que aparecen en la puerta sería una suerte de calendario suponiendo cada una de ellas una referencia astronómica.

Esto iría marcando a los antiguos pobladores de este lugar las estaciones o periodos del año en el que se encontraban así como fechas óptimas de cosecha, de siembra, de descanso.

Todo planificado en función del concepto de estaciones que ellos tenían y que iba más allá de los conocimientos que, en la actualidad, se atribuyen a los pobladores de una zona con tantos enigmas como los que presenta las ruinas de Puma Punku y Tiahuanaco.

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