El misterioso y aterrador ‘ser’ de Los Jinetes

El misterioso y aterrador ‘ser’ de Los Jinetes

SEVILLA 18.10.2019 / Jose Manuel García Bautista

Los fenómenos extraños e inexplicables tienen una cualidad: son impredecibles. No se sabe ni cuando ni donde se van a manifestar, lo unió es que al testigo le va a sorprender e inquietar.

Los hechos que acontecieron sucedieron hace ya bastantes años.

El lugar donde sucedió era una casa de campo, una segunda vivienda para vacaciones y fines de semana en la que -nuestros protagonistas- Fernando y Nicolás -dos amigos y compadres- en la que se juntaban, entre los dos familias, la ruidosa cifra de nueve niños.

Una noche todos los niños jugaban al escondite en el porche que unía ambas viviendas. Una de las niñas mayores, Chari, que tendría unos 10 años, pensó darle la vuelta a la casa para llegar al porche por el lado contrario y así salvarse en el juego.

Cuando estaba el la parte trasera de la casa -donde no había luz ni nadie ya que era una parcela cerrada- la niña vio a un ser que se dirigía lentamente hacia ella con los brazos extendidos.

Aquel misterioso ser vestía ropa blanca, muy blanca, al igual que su tez casi transparente, sus ojos eran de un azul celeste intenso y su pelo muy rubio.

El ser no articulaba palabra pero se fue acercando a la niña lentamente y esta quedó inmóvil y sin poder de reacción.

No supo explicar nunca cuanto tiempo estuvo paralizada, quizás fue un segundo que se hizo eterno, el caso es que en un instante salió corriendo para el lugar donde se encontraban sus padres y vecinos.

Llegó con la cara blanca y temblando de pavor. A duras penas fue contando lo que le había ocurrido y, rápidamente, los dos hombres fueron a la parte trasera.

Después de un tiempo buscando volvieron diciéndole a la niña que sólo era un gato encima de una hormigonera y que había un mono de trabajo colgado por lo que la niña pudo asustarse y creer que vio algo que no había.

Aun así la niña juraba y perjuraba que sabía lo que había visto.

Han pasado casi tres décadas de aquel insólito incidente, el padre de Chari murió hace unas semanas, los recuerdos afloraron y en su lecho de muerte le pidió perdón por hacerla creer todo este tiempo que no la creyó ese día.

“Lo hice para protegerte y para que no sintieras miedo” le dijo.

Él, realmente, no vio a ese hombre pero lo que sintió en ese lugar, y en ese instante, le puso los pelos de punta, sabía que algo o alguien lo vigilaba y sintió miedo, miedo que no quiso dar a conocer.

Los hechos se produjeron en la cuarta fase de una urbanización llamada “Los jinetes” ubicada muy cerca de Carmona (Sevilla), por aquel entonces sitio caliente de avistamientos OVNI.

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Jose Manuel Garcia Bautista

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