El Gran Zimbabue

El Gran Zimbabue

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SEVILLA 12.1.2020 / Jose Manuel García Bautista

África es la cuna del mundo y la cuna de muchas culturas y civilizaciones.

Allí hay que buscar los restos de los ancestros de los seres humanos, de allí partió la migración a otras zonas del mundo, ‘Lucy’, la ‘Eva’ homínida se encontró en el llamado ‘continente negro’ y hoy son muchos los enigmas que, a buen seguro, permanecen ocultos bajos toneladas de tierra acumulada durante milenios.

Quizás el día que se vaya desenterrando todo podamos descubrir un poco más de nuestra Historia verdadera más allá de lo que nos cuentan los libros de Historia Ortodoxa aceptada y, hasta hoy, inamovible.

Uno de esos misterios lo encontramos entre los ríos Zambeze y Orange, en Zimbabue, al sudeste, donde podemos encontrar una increíble ciudad en ruinas que cautiva la imaginación de las personas que han tenido la oportunidad de descubrirlas y de tratar de resolver sus muchos enigmas.

En su día, hace siglos, se hablaba de ‘dzimba dza mabwe’ o ‘grandes casas de piedra’, la tierra de los shona, aquel ciudad que se decía que era la originaria de la mítica reina de Saba, aquella que cautivó al rey Salomón y al que llegó a dar un hijo llamado: Melenik.

No se sabe su origen cierto, lo que sí se sabe es que los primeros europeos que llegaron a ver las ruinas fueron comerciantes portugueses que, en el siglo XVI, vieron la ciudadela e hicieron correr la leyenda que se trataba de la ciudad de la Reina de Saba.

En el siglo XIX el investigador alemán Karl Gottlieb Mauch, en 1871, encontró el llamado como Gran Zimbabue y comenzó toda una carrera por desenterrar el pasado y la Historia de un lugar prodigioso que plantea mil enigmas, mil preguntas por responder, a cual más desafiante y complicada, a cual más compleja y desafiando a la ortodoxia.

No se sabe cuándo se abandonó la ciudad, porque se llegó a su destrucción y dejar sólo el vestigio de lo que fue, aunque se apunta a que la acción del hombre, tratando de buscar los tesoros ocultos del Gran Zimbabue, entre 1890 y 1910, pudo ser la causa más probable, e incluso la que destruyó –en el afán de localizarlos- buena parte de la ciudadela.

En la ciudad hemos de identificar tres lugares principalmente, tres lugares que son los de mayor trascendencia:

-Acrópolis: que se puede encontrar en unas impresionantes rocas.

-Valle de las ruinas.

-Gran Plaza o el recinto Elíptico, que está rodeado por una muralla de dimensiones colosales, impresionantes. Sus medidas lo dicen todo: 254 metros, sin mortero, con el único material usado que era la piedra, tallada, a modo de ladrillo.

De una laboriosidad y trabajo digna de todo elogio. Su altura es variable y oscila entre un máximo de 10,7 metros y un mínimo de 4,9 metros. El grosor es proporcional y tiene más de 1 metro.

En el interior de todo este Gran Zimbabue podemos destacar una gran cantidad de edificios y plazas de los que se desconocen por completo su utilidad.

Aunque el mayor de los misterios lo tiene una enorme torre circular, cónica para ser exactos, que está situada junto al miro exterior.

La torre no tiene sentido, al menos para los expertos, y se cree que podría haber servido para ser una especie de atalaya de vigilancia aunque es impactante saber que no tiene ni puertas, ventanas o escaleras… ¿Cuál era su función real? Es algo que intriga a los investigadores, historiadores y arqueólogos.

La torre podría ser una especie, según otros expertos, una especie de símbolo fálico-religioso, que es común en muchas culturas y que evoca a la fertilidad. ¿Quién sabe? Sólo sus antiguos pobladores podrían responder acertadamente a esa interrogante.

Se ha relacionado la ciudad del Gran Zimbabue con otras legendarias ciudades como aquella de donde el rey Salomón obtenía sus riquezas en metales preciosos y piedras de gran valor, las fabulosas minas del rey Salomón, las minas de Ofir, aquellas que incluso se citan en la Biblia.

El historiador Joao do Barros, en 1522, narró cómo había una fortaleza en Sofala que tenía una leyenda en la puerta que nadie había podido traducir. Los habitantes de la zona eran llamados symbaoe, que suena muy similar a Zimbabue.

Del siglo IV a.C. son los primeros hallazgos de la misteriosa ciudad cuya edad dorada llegó hasta el siglo I d.C., fue el centro del imperio Munhumutapa, entre Zimbabue y Mozambique, quizás hoy una inestable región de África. Así se ha podido conocer que en el siglo XI se obtenía de allí abundante mineral de oro.

En la zona también se ha encontrado vestigios de influencia hindú ya que utilizaban los mismos métodos de prospección que en India.

En el siglo XIII se intensificó todo lo que fueron relaciones comerciales, sobre todo exterior, descubriéndose en el lugar hasta restos de fragmentos de la dinastía Ming de China (1384 al 1644) o de vasijas persas de entre los siglos XIII y XV.

Todo ello hizo que el grado de prosperidad fuera muy alto para esta ciudad y diera origen a un gran centro cuyas ruinas pueden contemplarse hoy día. Pero nada dura eternamente y el centro comenzó su decadencia en el siglo XV.

El arqueólogo Wilfried Mallows cree que el Gran Zimbabue tuvo un papel destacado a nivel comercial y, posteriormente, bajo mandato árabe, como centro de esclavos. Pero pese a todo muchas son las especulaciones y muy pocas las certezas.

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