El enigma del viaje astral y el ser humano

El enigma del viaje astral y el ser humano

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SEVILLA 16.1.2020 / Jose Manuel García Bautista

Son muchas las personas que en todo el mundo han experimentado alguna vez uno de las denominados como desdoblamientos astrales, que no sería más que la separación de la parte espiritual, energética o no física del cuerpo de su parte, precisamente, física.

Esto es lo que se denomina como “Viaje Astral” y ha dado lugar a interesantes debates sobre donde comienza la experiencia real y donde lo imaginario.

La experiencia de viaje astral hace que la persona deje su cuerpo físico momentáneamente y pueda desplazarse a otros lugares.

Son tipos de experiencias que pueden ser controladas o pueden ser involuntarias y que se pueden dar en la fase de sueño, cuando se padece una enfermedad, se está en el estado de vigilia o, por el contrario, se busca voluntariamente gracias técnicas de relajación que incitan a realizar la misma.

Al desdoblamiento, a la salida del cuerpo físico, a la disociación entre ambas partes, es la experiencia astral. No deja de ser curiosas las cuantiosas informaciones que se tienen acerca de las mismas en muchos puntos del mundo.

Lo que no pone tan de acuerdo a las personas es a cómo llamar a esa parte no física entrando en connotaciones de tipo religioso o moral pues para unos se trata, indiscutiblemente, del alma, para otros del espíritu, otros creen que es la consciencia, otros la parte energética, otros el “ser de luz”… Muchas denominaciones para un mismo fenómeno.

La primera vez que una persona sufre un viaje astral le causa una profunda sensación, es muy extraña y casi cree que es un sueño, sin embargo van experimentando como, poco a poco, esa experiencia transforma sus vidas haciéndolos más sensibles, más espirituales y creyendo que el cuerpo físico que tiene el ser humano sólo es una parte más siendo la importante la interna, la espiritual, la que le ha enseñado ese camino.

Pero además el mundo astral ha sido denominada cómo la “cuarta dimensión”, el más allá, y en cuyo interior pueden hacer el bien a los demás como curar a personas a través de las operaciones del cuerpo astral del enfermo haciendo que esté en total equilibrio y que redundará en el estado físico final, la salud, del paciente.

En la parte astral hay una realidad diferente a la nuestra pero muchas semejanzas: otras personas que realizan esos mismos viajes, entornos conocidos…

Pero este tipo de experiencias no es patrimonio de aquellos que gustan por los misterios y los fenómenos extraños, lejos de ese sentido se encuentra alguien tan científico como lo fue el eminente psicólogo Carl Gustav Jung.

En cierta ocasión sufrió un infarto y notó como su cuerpo se elevaba, era la parte inmaterial, la parte no física la que se separaba y que viajaba a muchos kilómetros fuera de nuestro planeta.

Así lo pone en su autobiografía: “Ya no había nada más que deseara. La vida y el mundo entero me parecían una prisión”.

Pero la experiencia de viaje astral varía dependiendo de la persona aunque se pueden encontrar estereotipos muy útiles y que pueden hacer que se establezcan interesantes paralelismos, todo comienza por tener la sensación de una anestesia que actúa lentamente.

El cuerpo comienza a estar sumamente pesado y los músculos están muy rígidos, bajan las pulsaciones y el nivel de respiración, el frío comienza a aparecer en el organismo y en ese momento comienza el desdoblamiento.

Este tipo de experiencias, denominadas de otra formas, se pueden encontrar en documentos y viejos textos donde se habla de un mundo de luz, de un “agujero luminoso”, de lo astral, aunque eran épocas en las que había que ser muy cauteloso con este tipo de experiencias ya que se podía ser tildado de hereje por los estamentos eclesiásticos.

La experiencia puede ser agradable para unos y para otros violenta, pero una vez producido el desdoblamiento lo describen como placentero, agradable, con una infinita sensación de ingravidez, sin que haya límites para el cuerpo y pudieran desafiar las leyes de la física atravesando objetos o desplazándose a miles de kilómetros en cuestión de milésimas de segundos, con sólo pensarlo.

El viajero astral además puede, una vez regresado a su cuerpo físico, describir determinadas estancias, dependencias, objetos, sin que jamás los haya visto.

En cualquiera de los casos el cuerpo siempre está en contacto permanente con su parte astral, para unos ese nexo de unión es el denominado como “cordón umbilical plateado” que en el momento del óbito, del fallecimiento, se rompe liberando la parte espiritual.

Si las experiencias cercanas a la muerte son denominadas como ECM las experiencias de viaje astral son llamadas OBE de “out of the body experiences” o “experiencias fuera del cuerpo. Estas experiencias además fueron estudiadas por los científicos de la Universidad de Davis (o de Duke, en Estados Unidos, llegando a conclusiones que son sorprendentes:

1º.- La persona tiene la percepción de estar en un plano diferente a su cuerpo físico, el plano astral es diferente pero similar al físico.
2º.-Se piensa como normalmente se haría de forma consciente.
3º.-Se pueden desplazar a lugares con, simplemente, pensarlo.
4º.-Pueden atravesar cuerpos sólidos.
5º.-Los sentidos están increíblemente desarrollados.
6º.-El cuerpo astral puede ser visto por personas y animales.

Se han tratado de hacer experiencias de viaje astral, sobre todo en el Instituto Monroe, bajo la técnica Hemi Sync, que consiste en sincronizar los hemisferios cerebrales, teniendo resultados aceptables. Las experiencias de viaje astral aportan un dato más: el poder de la mente o de la parte inmaterial del cuerpo.

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