El enigma del código secreto de la Biblia

El enigma del código secreto de la Biblia

SEVILLA 19.9.2019 / Jose Manuel García Bautista

Un 19 de Marzo de 1996 se comunicaba a la Academia de las Ciencia de Israel, por parte del científico Aumann, que: “El código de la Biblia es un hecho demostrado”.

Con ese “demostrado” los científicos querían decir que parecía demostrado que el texto de la Torah hebrea original contenía las pistas del futuro de la Humanidad, y estaba escrito, sólo había que saber interpretar las pistas que se habían dejado contenidas en él.

Así no tardó demasiado tiempo en salir publicado el libro “El Código Secreto de la Biblia” de Michael Drosnin donde relataba todo sus hallazgos y las predicciones cumplidas o las venideras.

Drosnin diseccionaba ese código contenido en la Torah, como una inmensa sopa de letras sin espacios ni vocales, con un programa informático y un rápido motor de búsquedas.

El programa diseñado para ayudar en las localizaciones proféticas era todo lo que se necesitaba para encontrar esos vestigios del pasado que hablan de nuestro futuro…, eso sí: con siglos de espera hasta el conveniente desarrollo de nuestra informática en el siglo XX.

Era como si se hubieran dejado esas pistas para que nuestra Humanidad, nuestra civilización las hallara… Aunque ya Isaac Newton teorizó sobre esas pistas escondidas en el texto sagrado en su época.

Michael Drosnin hablaba así de su hallazgo:

“Lo único que puedo afirmar con absoluta certeza es que hay un código en la Biblia y que en un puñado de dramáticos casos ha servido para anunciar hechos que ocurrieron tal y como se había predicho.

No hay manera de saber si el código será igualmente certero en cuanto al futuro más lejano. Me he propuesto aplicar aquí los mismos criterios de investigación periodística que he aplicado en otros casos.

He empleado cinco años en verificar la información. No he dado nada por hecho sin contrastarlo antes.

He confirmado cada hallazgo del código bíblico en mi ordenador personal mediante dos programas distintos: el empleado por el matemático israelí que descubrió el código y un segundo programa diseñado de manera independiente del primero.

Asimismo, he entrevistado a los científicos que investigaron el código tanto en Estados Unidos como en Israel.

Fui testigo de muchos de los hechos descritos en el libro. Cuando no fue así, el relato de los mismos se ha basado en testimonios directos o en noticias confirmadas por prensa escrita.

Al final del libro hay un apartado de minuciosas notas referentes a cada capítulo, otro de notas relativas a las ilustraciones y una copia del experimento original que dio veracidad al código de la Biblia.

Me he trazado el objetivo de referir cuanto está codificado en la Biblia con la misma objetividad con que habría cubierto un suceso de actualidad en mis tiempos en el Washington Post o la información sobre un consejo de dirección cuando trabajaba en el Wall Street Journal.

No soy rabino ni sacerdote, ni un estudioso de la Biblia. No tengo convicciones preconcebidas pero sí un único rasero: la verdad. Este libro no es la última palabra. Es sólo el primer aviso.

El código fue descubierto por el doctor Eliyahu Rips, uno de los expertos mundiales en teoría de grupos, el modelo matemático en el que se basa la física cuántica.

Lo han corroborado renombrados matemáticos de Harvard, Yale y la Universidad Hebrea. Lo ha verificado un experto en descodificación del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Ha superado tres niveles de revisión por parte de una destacada publicación científica. El asesinato de Rabin no es el único acontecimiento moderno de que da cuenta el código.

Además de los atentados contra Sadat o los hermanos Kennedy, en la Biblia están codificados centenares de hechos cruciales para el mundo, desde la segunda guerra mundial hasta el escándalo del Watergate, el Holocausto, la bomba de Hiroshima, la llegada del hombre a la Luna o el reciente impacto de un cometa en Júpiter.

El día exacto en que el cometa chocaría con Júpiter fue descodificado antes de que ocurriera, y otro tanto sucedió con las fechas de la guerra del Golfo.

Nada de esto parece ajustarse a las reglas de nuestro pragmático mundo y, puesto que no soy creyente, yo sería de los primeros en tacharlo de fiebre milenarista. Pero he estado metido en ello durante cinco años.

He pasado muchas semanas junto al doctor Rips, su descubridor. He aprendido hebreo y comprobado el código día tras día en mi ordenador personal.

El código de la Biblia fue descubierto en el texto hebreo original del Antiguo Testamento, es decir, en la primera versión escrita del libro sagrado.

Este libro ha sido traducido a casi todos los idiomas y es hoy la base de la religión occidental. El código de la Biblia es ecuménico: su información va dirigida a todos.

Sin embargo, sólo existe en hebreo, ya que éste es el idioma original de la Biblia”.

“Actualmente, un gran sector de la humanidad considera la Biblia como algo folklórico, de contenido mítico, mientras que sólo la ciencia ofrece una lectura aceptable de la realidad.

Otros aseguran que la Biblia, en tanto palabra divina, ha de ser cierta, y por consiguiente la que se equivoca es la ciencia.

A mi entender, cuando completemos nuestra comprensión de ambas, ciencia y religión se fundirán en una y por fin tendremos una teoría unificada completa”.

Entre las relaciones de infinitas posibilidades de vaticinios que aparecen en esas claves bíblicas figuran:

• Roosevelt, Churchill, Stalin, Hitler.
• Francia, Waterloo, Elba.
• Revolución, Rusia, 1917 (5678).
• Homero, poeta, griego.
• Shakespeare, escena, Hamlet, Macbeth.
• Beethoven, Johann, Bach, compositores, alemanes.
• Mozart, compositor, música.
• Rembrandt, holandés, pintor.
• Picasso, artista.
• Hermanos, Wright, aeroplano.
• Edison, electricidad, bombilla.
• Marconi, radio.
• Newton, fuerza, gravitatoria, gravedad.
• Newton, código, Biblia.
• Einstein, persona, sesuda
• Ciencia, excelente, conocimiento, Einstein, revolucionó, realidad.

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Jose Manuel Garcia Bautista

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