El enigma de los manantiales sagrados

El enigma de los manantiales sagrados

Sharing is caring!

SEVILLA 8.12.2019 / Jose Manuel García Bautista

En muchos fenómenos aparicionistas es ‘normal’ que la vidente afirme que la Virgen le han indicado un lugar del que brotará un manantial de agua pese a la sequedad o improbabilidad del mismo en la zona señalada.

Lo más prodigioso es comprobar como poco tiempo después, de aquel mismo punto, ha surgido un caño de agua tal y como indicaba la persona que lo afirmaba.

¿Es un hecho milagroso? Cuando menos inexplicable y extraño que debe llevarnos a la reflexión sobre este tipo de fenómenos.

Quizás uno de los puntos más conocidos del mundo por su manantial sagrado esté en suelo francés, Lourdes. Todo un centro neurálgico de las apariciones de la Virgen María y lugar habitual de peregrinación de cientos de miles de personas.

En Lourdes podemos encontrar un manantial sagrado a cuyas aguas se le confieren propiedades curativas y todo aquel que la bebe, en una mayoría de casos, puede experimentar una notable mejoría en su estado de salud o en el mal que la aqueja.

La curiosa historia del manantial de Lourdes comienza en 1858, un 11 de febrero, fue en tal fecha cuando una chica del pueblo, de 14 años, llamada Bernardette Soubirous, tuvo varios encuentros con una señora a la que calificó como de la Virgen María.

Los encuentros y visiones con aquella entidad divina se repitieron en varias ocasiones en una cueva, una gruta, cercana al río de Gave de Pau.

En aquellos encuentros místicos que tenía la joven con la Virgen María brotó, espontáneamente, un manantial de agua.

Todo el fenómeno fue tomando con cautela, y hasta escepticismo, por los representantes eclesiásticos, pero todas las dudas quedaron despejadas y se volvieron a favor de la joven vidente…

…Tras el transcurso de uno de esos encuentros utilizó el término ‘Inmaculada Concepción’, que tan sólo poco tiempo antes había sido dictaminado como dogma de fe por Pio IX, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica en la segunda mitad del siglo XIX.

En ese momento, con la aceptación oficial del lugar como real y aparicionista y teniendo Bernardette el beneplácito de los religiosos, comenzó a llegar gentes, peregrinos, de diferentes puntos de Francia, primero, y del mundo, después.

La popularidad del enclave fue creciendo y las experiencias de la chica gozaron de una gran trascendencia.

Se determinó que la curva de Lourdes era un enclave sagrado y se erigió en sus proximidades una ermita que, posteriormente, dio origen a todo un complejo religioso.

Sea como fuere hasta el lugar comenzaron a peregrinar miles de personas para ser partícipes de lo sucedido, tratar de ser ellos testigos de esas apariciones o vivir el clima de religiosidad.

Pero tiempo después comenzaron a llegar informaciones de curaciones milagrosas de personas que habían estado en Lourdes. Los médicos analizaron los casos y había algunos que eran realmente excepcionales y sin explicación científica.

Hoy día hay 66 casos milagrosos registrados en éste enclave de casi 7000 que fueron presentados.

En muchos de esos casos había un punto en común: habían bebido agua del manantial sagrado y surgía la pregunta: “¿Podría tener propiedades curativas aquel manantial?”.

Empezaron a hacer unas estadísticas sobre los enfermos que acudían a Lourdes y experimentaban una mejoría en su estado de salud.

Especialmente interesantes eran aquellos que aquejados de tuberculosis que afirmaban encontrarse mejor tras haber estado en el manantial o bebido de sus aguas.

Igualmente aquellas personas con artrosis o dolencias varias en las articulaciones, sin embargo aquellas enfermedades de origen genético no son curadas milagrosamente por sus aguas sanadoras.

Si el agua es la vía para sanar a las personas debía ser, por tanto, el objeto de estudio del mismo.

Así el agua de Lourdes ha sido el tema principal de diferentes estudios académicos y científicos, el resultado ha sido que no se han hallado en ella ninguna sustancia diferente de otras fuentes y manantiales del mundo.

Agua potable sin ninguna característica especial. Los médicos no pudieron explicar satisfactoriamente el origen curativo de aquel agua.

Pero todo ello no está libre de polémica pues se han dado casos de personas que han sanado milagrosamente tras estar en el manantial pero que posteriormente han fallecido víctimas de esa misma enfermedad que les aquejaba.

Igualmente los criterios que determinan si una curación es milagrosa o no se han endurecido, los reconocimientos –con el progreso y la tecnología- son más exhaustivos y precisos y el número de casos milagrosos, por tanto, ha disminuido de forma sustancial.

Desconociendo las causas por la cual el agua del manantial de Lourdes es curativa o si el poder de curación responde al poder la mente del enfermo como poderoso placebo capaz de hacer remitir una enfermedad.

No se sabe si el agua contiene algún elemento indetectable que provoca las curaciones. No se sabe el alcance médico de la aplicación de éste agua.

Lo único reconocido es que hay milagrosas curaciones del todo punto imposibles que no queda otro camino que reconocer como reales.

Bernardette Soubirous murió en 1897 contando con 35 años de edad, víctima de la tuberculosis y el asma, ella no se pudo salvar. La capilla ardiente se ubicó en Nevers, en las cercanías del río Loira.

Hoy día está subida a los altares como santa y su cuerpo incorrupto no presenta signos de putrefacción pese al tiempo transcurrido.

Tal vez el agua de Lourdes no le salvó la vida pero si preservó para ‘siempre’ su cuerpo como signo de ser señalada por la divinidad.

TAMBIÉN PUEDE INTERESARTE: Claire, la otra terrorífica muñeca ‘Annabelle’

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

shares