El desafío de la Sábana Santa

El desafío de la Sábana Santa

SEVILLA 23.3.2020 / Jose Manuel García Bautista

Es uno de los misterios más insondables de nuestro tiempo, un misterio a la vista de todo aquel que se quiera acercar a él y que sigue siendo un desafío a la Ciencia. El último en visitarlo ha sido el Papa Francisco y ese misterio tiene una significación especial, es el Sudario de Turín, la Sábana Santa.

El Papa Francisco rezó ante la tela, un lienzo que no está exento de polémica pues para uno se trataría de la mortaja que envolvió a Jesús de Nazaret y para otros sería una falsificación medieval.

Presenta la imagen frontal y dorsal de un hombre que ha sufrido la misma Pasión y muerte que Jesucristo, con heridas múltiples producidas por azotamiento, por clavos que atravesaron sus muñezas y mies, un lanzazo en su costado o heridas punzantes ocasionadas por un casco de espinas.

Así el arzobispo de Turín sobre la visita del Papa que “confirma la devoción a la mortaja que millones de peregrinos reconocen como un signo del misterio de la pasión y muerte del Señor”.

Los análisis de C14 (carbono 14), en 1988, determinaron que era una producción medieval de entre 1230 y 1390 y, por tanto, no podía ser la mortaja de Cristo. La Iglesia afirma que se trata de un ícono de la devoción cristiana.

Pero ¿como se ha podido formar esta imagen? Repasemos las opciones:

Es una pintura: se hubieran encontrado rastros de pigmentos pictóricos en los análisis químicos realizados a tal efecto pero no se encontraron sustancias en cantidades suficientes como para explicar su formación o representación artística.

Además la imagen es formada por unas pocas fibras afectadas y se comporta como un negativo fotográfico tal y como descubrió, sorprendido, el abogado turinés y aficionado a la fotografía Secondo Pia. La STURP o Proyecto de Investigación del Sudario de Turín comunicó que la imagen es la forma real de un “hombre crucificado… no el producto de un artista”. Además hay manchas ocasionadas por sangre de tipo AB, no obstante el experto en química Walter McCrone creía que pigmento rojo de óxido de hierro o rojo ocre.

Por un proceso químico natural: por el oscurecimiento de las fibras de celulosa de la tela, o así lo indica Raymond Rogers, del Laboratorio Nacional de Los Álamos en Nuevo México, EE.UU., quien lo atribuye a un proceso químico natural.

Así la temperatura de un cadáver podría alcanzar los 40 grados y podría llegar a decolorar el tejido por los compuestos de carbohidratos azucarados que se encuentran en la superficie de las fibras de algodón o por una sustancia del cuerpo o agregado a él. Fue Paul Vignon, biólogo francés, quien sugirió que podrían ser amoníaco, producido por la descomposición de la urea en el sudor; otros científicos creen que podría ser ácido láctico derivado a partir del sudor.

Es una fotografía: se ha sugerido que podría ser una protofotografía, ya los musulmanes conocían los principios de la cámara oscura en el siglo VIII. El experto en Arte sudafricano Nicholas Allen opina que en la época medieval era posible teniendo los reactivos necesarios tales como el nitrato de plata, un compuesto sensible a la luz, que transforma la sal de plata en pequeñas partículas negras de metal plateado.

Pero en la Sábana Santa no hay rastro de nitrato de plata ni derivados de su descomposición y queda saber que genio la hizo posible sin recurrir a Leonardo da Vinci que ni siquiera había nacido.

Desconocida liberación de energía: para algunos es el producto de la resurrección y de la energía liberada en ese momento que, evidentemente, tiene unas marcadas connotaciones cristianas. Un equipo internacional de científicos y aficionados del Grupo Científico Yahoo afirmaban que “una fuente de energía que emana del cuerpo envuelto, y las descargas electrostáticas causadas por un campo magnético”.

Citando directamente la fuente al respecto se dice: “Como estas hipótesis parecen invocar procesos desconocidos para la ciencia, que presumiblemente se producen durante la resurrección de los muertos, es técnicamente cierto que la ciencia no puede refutarlos, ni decir nada sobre ellos en absoluto”.

El italiano Giulio Fanti, químico de la Universidad de Padua,decía que la formación de la imagen podía ser debida a una “energía radiante” en un momento determinado cuando era cubierto por el lienzo.

Y pese a todo el tiempo y estudios realizados sigue siendo un misterio, un misterio pendiente de desvelar que, tal vez, jamás sea posible hacerlo y siga desafiando a la Ciencia.

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