Como será la Navidad según la viróloga Margarita del Val

Como será la Navidad según la viróloga Margarita del Val

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SEVILLA 19.11.2020 / Jose Manuel García Bautista

Margarita del Val, viróloga del Centro de Biología Mocular Severo Ochoa (CBMSO-CSIC-UAM) y coordinadora de la Plataforma Temática Interdisciplinar del CSIC en Salud Global que investiga la COVID-19, analizó en una entrevista a The Conversation la situación actual de la pandemia y el futuro que está por venir.

Respecto a lo que nos espera de aquí a final de año, aseguró que “vamos a enfrentarnos a una oleada de otoño. Lo veo por lo que está pasando en Europa y por lo que ocurrió en España en 2009 con la pandemia de gripe A, otro virus respiratorio en una época de pandemia con demasiada gente sin inmunidad. Entonces empezó a subir la curva despacio, sobre todo con el frío de Madrid, según empezaba el otoño”.

“No es exactamente comparable con la gripe A porque ahora tenemos medidas para protegernos y, si las aplicamos, podemos pararlo. La oleada de otoño no es una maldición inevitable, la podemos evitar nosotros. Se puede parar. Las personas mayores este verano no tuvieron su oleada porque se retiraron e hicieron que bajara la edad mediana de los casos de 60 a 38 años”, añadió la experta.

Sobre cómo será la situación de cara a las próximas fiestas de Navidad, recalcó que “depende de nosotros, siempre depende de nosotros. No es como cuando llega la borrasca, que da igual lo que hagamos. La borrasca de la pandemia la podemos controlar nosotros. Es verdad que es más difícil en otoño que en verano y Europa lo está mostrando: varios países que prácticamente no tuvieron oleada de verano ahora empiezan a ver más casos”.

Incidió en las herramientas que están en nuestra mano para frenar la enfermedad: “Se puede ralentizar suficiente con medidas de prevención de salud pública: higiene, distancia, mascarillas, control del aire, tener cuidado con los sitios cerrados, restringir las burbujas, teletrabajar quien pueda, facilitar el transporte público para que no haya aglomeraciones, dar mascarillas a quien no pueda gastarse tanto, aislar a quienes no puedan hacerlo en hoteles medicalizados como ya hay en Madrid”.

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El futuro sin vacuna
Cuestionada sobre el escenario futuro hasta que llegue la vacuna, Del Val comentó que “los otros coronavirus tienen genes de virulencia, pero parecen benignos porque una mayoría aplastante de la población tiene inmunidad. Como nosotros estamos fuertes, esos virus parecen débiles. Poniéndonos en lo peor, el SARS-CoV-2 podría quedarse como otro coronavirus catarral algo menos leve que los otros. Quizá como la gripe, que causa muertos todos los años”.

Pese a ello, se mostró optimista sobre la llegada de la vacuna: “Yo creo que sí, porque los coronavirus varían menos que la gripe y hay más de cien vacunas en desarrollo. ¿Que las primeras serán las más sencillas y a lo mejor no bastan? Puede, pero en nuestra situación actual será un avance gigante aunque solo proteja parcialmente. A partir de ahí se irán mejorando, porque lo que se le pide a una vacuna es que sea igual o mejor que la inmunidad natural”.

“En cualquier caso, no creo que haya una única primera vacuna, porque surgirán y se producirán más en diferentes países. Tampoco confío en que sea muy pronto y, sobre todo, que nos quiten por completo la responsabilidad de mantener las medidas preventivas. Eso sí, las vacunas se tienen que expandir por todo el mundo, incluso desde un punto de vista egoísta, o nos volverá la epidemia”, subrayó.

Además, explicó la función esencial que deberían tener estos remedios: “Lo ideal será que, además de evitar síntomas y muertes, las vacunas eviten los contagios. Esas son las mejores. En caso contrario no merecerá la pena vacunar a millones de jóvenes sanos que ya tienen una altísima probabilidad de ser asintomáticos contagiosos”.

Por este motivo, “a quien queremos proteger es a las personas que tienen COVID-19 grave y mueren, y para eso tenemos que emplear vacunas que funcionen y sean seguras en ellos. Para saber que una vacuna es segura en los grupos de riesgo primero se han tenido que hacer ensayos clínicos en personas sanas y luego atreverse a reclutar voluntarios entre esos grupos de riesgo. A eso todavía no hemos llegado. Por eso creo que habrá vacuna, pero no tan pronto”.

Tratamientos

La viróloga también expuso su opinión sobre los tratamientos ya existentes, pero que de momento han fracasado en su mayoría: “Probar un fármaco que ya se usa para otra dolencia y se sabe que no es tóxico, si los ensayos previos son prometedores, es una estrategia que abarata y acelera el desarrollo de fármacos. No es nueva. Pero no es un antiviral diseñado a medida y hay que probar muchos, no vas a encontrar uno de cada diez. Esto no era deseable pero sí esperable. Se están probando más e igual surge alguno. Además, hasta ahora se han buscado muchos antibióticos y pocos antivirales, y los virus respiratorios no han tenido un alcance que haya justificado su investigación, de ahí que no hubiera”.

Comparación

Acerca de la comparación de la situación actual con la de marzo, recalcó que “las circunstancias no me parecen las mismas, porque en marzo no sabíamos los grupos de riesgo y la protección era distinta. No es comparable y la mortalidad del verano ha sido menor porque ha afectado a gente mucho más joven. El cambio en la población afectada hace que dos oleadas sean muy distintas. Dos momentos distintos de la pandemia no se pueden comparar tan fácilmente. De hecho, Fernando Simón ha dicho que empieza a subir la edad de los pacientes mayores en UCI. Aunque se hayan protegido les está llegando”.

Por último, afirmó que los científicos “esperábamos una pandemia de gripe y esta ha sido peor precisamente por eso. Las grandes pandemias de gripe afectan sobre todo a jóvenes, porque los mayores tienen inmunidad celular, al haber estado toda su vida reinfectándose sin enterarse. Creíamos que eso era una pandemia: el virus de la gripe cambia tanto que una parte de la población no tiene nada de inmunidad. Siempre ha habido gripes A, pero afectaban a los jóvenes”.

Pero “lo que no esperábamos es que esto afectara así al cien por cien de la población, porque tenemos un concepto erróneo de qué era la inmunidad. Solo se miraban los anticuerpos, que es lo fácil de medir y esos sí que no valen cuando cambia mucho la cepa de la gripe A. Me he pasado toda la vida diciendo que la inmunidad celular es importante. Los anticuerpos neutralizan los virus, pero la inmunidad celular destruye las células infectadas donde se fabrican a miles. Es la gran pandemia porque nadie esperaba que afectase de esa manera a la población anciana porque no ha sido así con las gripes, que era lo que esperábamos”, argumentó la experta.

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